10 enero 2018

It VS It VS It

Mis queridos seres míticos.

El día de hoy vengo a ustedes con un VS algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Es un hecho que todos conocemos los escritos que inspiraron las películas, así que, ¿por qué no poner a competir los filmes para intentar deducir cuál es mejor? Así que, tomando como base el hecho de que el libro es simplemente bueno en su género, pasemos a poner en guerra las adaptaciones cinematográficas que tenemos del mismo. Aviso que puede y se me escape uno que otro spoiler por lo que, si no han visto las películas o todavía no leen el libro, lo mejor es que no lean este VS. Sin más que decir, comencemos.

Yendo por partes,  diré que el cast de ambas películas no me convence como debería. Comparando las primeras partes que han sido expuestas al público hasta el momento he de decir que, en términos generales, me ha gustado más la película de la era de Tim Curry. Tenemos a un Ben que es rechoncho pero no por eso tonto en forma; a un Bill que sabe tartamudear mejor que el chico de la nueva adaptación y una Beverly abusada que da muestras ligeras de dicho abuso. En ningún momento se expone a que otra persona la deseé y se propase con ella, como es el caso de la Beverly de la película más reciente. Eso sí, debo aclarar que la Beverly del 2017 se parece más en un sentido físico a lo que yo imaginaba mientras leía el libro.

Otro personaje que me pareció un tanto distorsionado de una película a la otra con respecto al libro es Toizer. En lo personal era un personaje que esperaba con ansias. Mis amigos y yo tenemos una broma privada con su chiste de “Bip-bip”, y el hecho de que el chico lo interpretara de buena manera me parecía importante, sobre todo por lo que viene para ese personaje en la segunda parte del filme. Si bien el chico de la primera película no era necesariamente brillante en el papel, me parece que el de la adaptación del 2017 me quedó a deber mucho más. El chico no es nada divertido y sus escasos chistes no parecen demasiado inteligentes. El Richy que King creó era un chico brillante y sarcástico. El de la segunda película era esa clase de chico que se ríe con la mención de la palabra “popo”. Tenía un humor ridículo y –sin ofender a nadie –demasiado americanizado. Adiós a los chistes inteligentes o al intento de los mismos, todo se limita al humor para personas que no quieren pensar demasiado y a una que otra intervención.


De la trama no tengo demasiado que decir. Ambas entregas para la gran pantalla se basan en el mismo libro con sus ligeras variantes. Por ejemplo, el asunto de Beverly. No diré mucho más porque me parece que en mi crítica a la película del 2017 )PONER LINK AQUÍ( ya me extendí lo suficiente quejándome del tema. Cada director tuvo la oportunidad de presentar su mejor trabajo y nada es excusa para eso. De hecho escuché recientemente en un potcast un comentario al respecto. Decían que el director de la película/serie de los 90´s no había leído el libro e hizo todo lo que pudo para sacar bien los papeles con respecto al guión. A ese director, si es que por azares del destino llega a leerme, le he de decir que ni siquiera eso es excusa. Cuando uno hace bien su trabajo se documenta hasta lo impensable con tal de hacer que las cosas no sólo sean buenas o que salgan a flote, cuando uno hace bien su trabajo todo es con el fin de que sea EXCELENTE. Así que, las fallas que se tuvieron en la época no son perdonadas por ese simple comentario y el director tiene toda la culpa de ello.

Comparando estos dos filmes, hubo una situación que me llamó mucho la atención y que me causó mucho ruido a lo largo de las películas: los efectos especiales. Por un lado tenemos una época donde los recursos visuales eran escasos y complicados. En los 90´s se hizo todo lo que se pudo para sacar la película adelante. Para muestra la escena de Stan en el refrigerador. No es lo mejor en tecnología pero, vamos, que es una escena clásica por excelencia además de un emblema para el largometraje de ese entonces. Y es aquí donde entran las contradicciones. No comprendo cómo es posible que en un momento de la evolución humana donde se jactan de tener lo mejor de lo mejor en animación, simplemente hacen este estropicio.  Hubo una escena particular que puedo comparar entre las dos películas. Esa donde Beverly escucha las voces en el tubo del drenaje. Pues bien, en la primera película aparece nuestro payaso, genialmente interpretado por Tim Curry, abriendo el piso con unos efectos que no son la gloria ni mucho menos. Pues bien, en la nueva adaptación también llaman a la chica y ésta se asoma en el lavamanos con la idea de verlos. Entonces, como por arte de magia, aparece el cabello de la chica del aro y la toma para llevarla por… ¿dónde? No es como si se hubiera abierto de pronto el tubo del zinc. Simplemente se tironean y esas cosas “de chicas” y todo termina cubierto de sangre. Si bien la más reciente película se apega más a lo ocurrido en el libro en ese momento particular, he de decir que en cuanto a efectos visuales nos dejan mucho a deber. Se supone que tienen todo a la mano para crear buenos efectos e hicieron lo que pudieron con los niños del kínder que les dieron como ilustradores.

Caso contrario ocurre con la fotografía, si se le compara. El primer filme tiene escenas de culto para todos los fanáticos del terror, tal es el caso de la cabeza o al payaso en mitad de la carretera sosteniendo un racimo de globos y cruzándose con Ben adulto. Pero es un hecho que en la película del 2017 supieron cómo centrar cada escena. Nos dieron imágenes tales que son buenas para wallpapers y posters. Con esto no quiero decir que es terriblemente mala la anterior ni mucho menos, sólo digo que no se tenía demasiada estética en aquel entonces y que, es un hecho, en la actualidad se preocupan más por dar al espectador una buena experiencia. En cuanto a fotografía, el filme más reciente se lleva las palmas.

Ya para casi terminar haré la tan esperada comparación entre los dos payasos. Sí, como lo leyeron. Sé que muchos querían escucharlo y han de tener opiniones al respecto –mismas que espero leer en los comentarios –, así que entremos en materia. He de decir que las caracterizaciones de cada payaso por su parte fueron muy buenas. Se nota que los actores se metieron en su papel de principio a fin y que dieron lo mejor de sí mismos. Cada cual tiene su respectiva manera de interpretarlos y le dieron características particulares que los hicieron, seamos sinceros, nuestra pesadilla. En cuanto al físico, me parece que el payaso del 2017 se apega más a lo que se nos dijo en el libro, tiene más ese toque de la colonia inglesa, ese ser clásico que nos decía King. Eso sí, Curry no se queda muy atrás. Si bien su vestuario parecía más actual, todos sabemos que lo volvió una parte de sí mismo. El hombre se esmeró en crearle una personalidad tan particular como solo Curry podría lograrlo. ¿Piensan que Jonnhy Depp es un camaleón? Supongo que no han visto a Curry cuando era joven. En términos generales a este respecto sólo puedo decirles una cosa. En lo referente a los payasos, la balanza se mantiene estática. Ambos hicieron un trabajo excepcional y, en épocas diferentes, fueron lo mejor de cada película.

Así no me queda más que decir que, visualmente, la película del 2017 es más apegada al libro pero, y es un gran PERO, la primera trabaja más ese terror psicológico que maneja King en sus libros, por ende, la ganadora de este VS es: (redobles por favor)

IT de 1990

No me queda más que preguntarles, ¿ustedes que opinan de esta competencia que se postula como eterna entre uno y otro filme? ¿Cuál es su favorito?


Saludos enormes,


1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Oh, vaya, quedé flipando con tu post.
    Me hiciste reflexionar bastante sobre los puntos a favor de cada adaptación, no he leído el libro, pero no dudo leerlo pronto, pues quiero comprender más el terror psicológico que nos relata King.

    Me encantó que compararas ambas películas con el libro sin entrar al spoiler.
    ¡Un gran abrazo!

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